y Hernando Cortés en su Real nombre, y en teniendo que tengamos posibilidad hacello saber en Castilla á nuestro Rey y señor. Y tenga, señor, cuidado de dar el voto para que todos le elijamos por capitan de unánime voluntad, porque es servicio de Dios y de nuestro Rey y Señor.»
Yo respondí que la ida de Cuba no era buen acuerdo, y que seria bien que la tierra se poblase, é que eligiésemos á Cortés por general y justicia mayor hasta que su majestad otra cosa mandase.
Y andando de soldado en soldado este concierto, alcanzáronlo á saber los deudos y amigos del Diego Velazquez, que eran muchos más que nosotros, y con palabras algo sobradas dijeron á Cortés que para qué andaba con mañas para quedarse en aquesta tierra sin ir á dar cuenta á quien le envió para ser capitan; porque Diego Velazquez no se lo ternia á bien; y que luego nos fuésemos á embarcar, y que no curase de más rodeos y andar en secreto con los soldados, pues no tenia bastimentos ni gente ni posibilidad para que pudiese poblar.
Y Cortés respondió sin mostrar enojo, y dijo que le placia, que no iria contra las instrucciones y memorias que traia del señor Diego Velazquez; y mandó luego pregonar que para otro dia todos nos embarcásemos, cada uno en el navío que habia venido; y los que habiamos sido en el concierto le respondimos que no era bien traernos engañados: que en Cuba pregonó que venia á poblar é que viene á rescatar, y que le requeriamos de parte de Dios nuestro Señor y de su majestad que luego poblase, y no hiciese otra cosa, porque era muy gran bien y servicio de Dios y de su majestad; y se le dijeron muchas cosas bien dichas sobre el caso, diciendo que los naturales no nos dejarian desembarcar otra vez como ahora, y que en estar poblada aquesta tierra siempre acudirian de todas las islas soldados para nos ayudar, y que Velazquez nos habia echado á perder con publicar que tenia provisiones de su majestad para poblar, siendo al contrario; é que nosotros queriamos poblar, é que se fuese quien quisiese á Cuba.
Por manera que Cortés lo aceptó, y aunque se hacia mucho de rogar, y como dice el refran: «Tú me lo ruegas é yo me lo quiero;» y fué con condicion que le hiciésemos justicia mayor y capitan general; y lo peor de todo que le otorgamos, que le dariamos el quinto del oro de lo que se hubiese, despues de sacado el real quinto, y luego le dimos poderes muy bastantísimos delante de un escribano del Rey, que se decia Diego de Godoy, para todo lo por mí aquí dicho.