Dios que escapamos con las vidas de poder de aquella gente.
Pues ya embarcados en los navíos, hallamos que faltaban cincuenta y siete compañeros, con los dos que llevaron vivos, y con cinco que echamos en la mar, que murieron de las heridas y de la gran sed que pasaron.
Estuvimos peleando en aquellas batallas poco más de media hora. Llámase este pueblo Potonchan, y en las cartas del marear le pusieron por nombre los pilotos y marineros Bahía de Mala Pelea.
Y desque nos vimos salvos de aquellas refriegas, dimos muchas gracias á Dios; y cuando se curaban las heridas los soldados, se quejaban mucho del dolor dellas, que como estaban resfriadas con el agua salada, y estaban muy hinchadas y dañadas, algunos de nuestros soldados maldecian al piloto Anton Alaminos y á su descubrimiento y viaje, porque siempre porfiaba que no era tierra firme, sino isla; donde los dejaré ahora, y diré lo que más nos acaeció.