fué su padrino cuando Cortés se veló con doña Catalina Suarez Pacheco; por manera que le persuadieron á ello y luego se eligió por capitan general; y el Andrés de Duero, como era secretario del gobernador, no tardó en hacer las provisiones, como dice en el refran, de muy buena tinta, y como Cortés las quiso bastantes, y se las trujo firmadas.
Ya publicada su eleccion, á unas personas les placia y á otras les pesaba. Y un domingo, yendo á Misa el Diego Velazquez, como era gobernador, íbanle acompañando las más nobles personas y vecinos que habia en aquella villa, y llevaba á Hernando Cortés á su lado derecho por le honrar; é iba delante del Diego Velazquez un truhan que se decia Cervantes el Loco, haciendo gestos y chocarrerías:
—«Á la gala de mi amo; Diego, Diego, ¿qué capitan has elegido? Que es de Medellin de Extremadura, capitan de gran ventura. Mas temo, Diego, no se te alce con la armada; que le juzgo por muy gran varon en sus cosas.»
Y decia otras locuras, que todas iban inclinadas á malicia. Y porque lo iba diciendo de aquella manera le dió de pescozazos el Andrés de Duero, que iba allí junto con Cortés, y le dijo:
—«Calla, borracho, loco, no seas más bellaco; que bien entendido tenemos que esas malicias, so color de gracias no salen de tí.»