Codal
nydus/As I Lay DyingPublic
Page 49 of 260
Table of Contents

Darl

Arrastra un segundo tablón hasta su lugar e inclina ambos hacia su posición definitiva, haciendo un gesto hacia los que todavía están en el suelo, delineando con la mano vacía en pantomima la caja terminada. Durante un rato más ella lo mira desde la imagen compuesta, ni con censura ni con aprobación. Luego el rostro desaparece.

Se recuesta y vuelve la cabeza sin dignarse siquiera a mirar a papá. Mira a Vardaman; sus ojos, la vida en ellos, abalanzándose de pronto sobre ellos; las dos llamas brillan con intensidad durante un instante firme. Luego se apagan como si alguien se hubiera inclinado y soplado sobre ellas.

—Mamá —dice Dewey Dell—; ¡mamá!

Inclinada sobre la cama, con las manos un poco levantadas, el abanico todavía moviéndose como lo ha hecho durante diez días, empieza a plañir. Su voz es fuerte, joven, temblorosa y clara, arrebatada por su propio timbre y volumen, el abanico todavía moviéndose sin pausa arriba y abajo, susurrando el aire inútil.

Luego se abalanza sobre las rodillas de Addie Bundren, aferrándose a ella, sacudiéndola con la fuerza furiosa de la juventud antes de desparramarse de pronto sobre el puñado de huesos podridos que Addie Bundren dejó, sacudiendo toda la cama en un siseo parlanchín de hojas de maíz del jergón, con los brazos abiertos de par en par y el abanico en una mano latiendo todavía con aliento moribundo contra la colcha.

Desde detrás de la pierna de papá Vardaman espía, con la boca abierta de par en par y todo el color desvaneciéndose de su cara hacia su boca, como si de algún modo hubiera hincado sus propios dientes en sí mismo, succionando.

Empieza a retroceder lentamente desde la cama, con los ojos redondos, su pálida cara desvaneciéndose en la penumbra como un pedazo de papel pegado a una pared que se viene abajo, y así sale por la puerta.

49