Me dolía bastante el cuerpo, Charley, y cuando llegué a casa Grace estaba de mal humor y empezó a regañarme, pero no me regañó mucho rato después de ver cómo me sentía, y si hubieras aparecido por nuestra casa mientras estábamos cenando, habrías pensado que estabas en el asilo para sordomudos mudos.
Así que después de cenar Grace se fue a hurtadillas a la cama y yo salí y encontré algo en la despensa y me quedé despierto anoche hasta que se acabó todo y esta mañana he estado echándole agua al radiador toda la mañana pero no consigo que el viejo motor se enfríe.
Saludos a Mary.
Tu hermano, Fred Gross .
Allison. Ill. 18 de marzo.
Hermano Charley.
Bueno Charley desde la última carta que te escribí lo único que he estado haciendo es pedir dinero prestado y pagarlo y el taller que encargué construir me va a costar cerca de $200.00 dólares pero no pude conseguir ninguno por menos y los de Swift me van a clavar por una rueda nueva y una cubierta nueva y los del taller dicen que les debo $30.00 y sería un consuelo poder averiguar quién hizo esa jugada sucia de dejarle el aire a la cubierta y los partiría en dos pero los muchachos allá en la central se ríen nomás como si fuera una buena broma y no quieren cantar quién fue el que lo hizo pero siguen preguntándome que si nunca oí hablar de una cubierta que se pinchaba. Sí les digo pero no una cubierta nuevita que no tenía nada de desgaste. Así que uno de los muchachos dice Tus sesos se podrían pinchar ¿verdad? y seguro que no tienen ningún desgaste. No ni los tuyos tampoco les digo y me dejó en paz después de eso.