—Supongo que ya lo sabes —le digo—. Es lo bastante bueno para ganarte.
¿Por cuánto, dice?
Lo que tú digas, digo yo.
Te apuesto cien dólares, dice Thomas.
Pues yo le digo que yo no le quería robar y que jugaría con él por 50 dólares y él puso 50 dólares y tuve que extender un cheque y lo dejamos en manos de Carpenter. Así que entonces Thomas dice que me daría una ventaja de un golpe y yo le digo que no haría nada por el estilo porque le podía ganar hasta de igual a igual. Así que entonces cogimos nuestros palos y nos pusimos a ello.
Pues Charley yo supe al minuto de salir allí que algo que me había comido me había sentado mal y si hubiera sido como otros tíos lo habría dejado por cuest. de sentirme enfermo. Pero yo no soy ningún perro cobarde Charley y me metí en la cabeza que tiraría hasta el final por mal que me sintiera.
Bueno, Thomas sacó bien y dio un golpe bastante decente y luego me tocó a mí y estaba tan mareado que casi no podía ver y fallé la pelota y luego swingueé y volví a fallar y al fin cuando le pegué le pegué mal y solo recorrió como 20 pies. Así que entonces Thomas se las dio de listo y dijo que me iba a decir qué me pasaba. Hiciste el swing demasiado rápido —dice—, y te paraste muy cerca de la pelota y tenías los ojos cerrados y estabas bailando el foxy trot con el pie izquierdo.