Un muy ligero examen del dibujo original le habrá demostrado al lector que, tal como habrá leído las condiciones al principio, el pasatiempo es de solución totalmente imposible.
Tenemos, por lo tanto, que buscar alguna rendija en las condiciones reales tal como fueron redactadas. Si el clérigo lograba sortear el nacimiento del río, entonces podía cruzar cada puente una y solo una vez en su camino hacia la iglesia, tal como se muestra en la ilustración adjunta.
Pronto descubriremos que esto no estaba prohibido. Aunque el plano mostraba todos los puentes de su parroquia, solo mostraba «parte» de la parroquia misma. No se afirma que el río no naciera en la parroquia, y puesto que conduce a la única solución posible, debemos suponer que así fue.
La respuesta sería, por lo tanto, la que se muestra. Debe señalarse que se nos impide claramente considerar la posibilidad de sortear la desembocadura del río, ¡porque se nos dice que «desembocaba en el mar a unas cien millas al sur», y ninguna parroquia se extendía jamás cien millas!