La explicación que Melville dio sobre el misterio del acantilado de Cornualles era muy sencilla. No obstante, se trataba de un truco ingenioso que los dos criminales adoptaron, y que habría tenido un éxito rotundo de no ser porque nuestros amigos del Club de los Enigmas aparecieron por casualidad en el lugar de los hechos.
Esto es lo que ocurrió:
Cuando Lamson y Marsh llegaron al torniquete, solo Marsh caminó hasta la cima del acantilado, llevando en las manos las botas más grandes de Lamson. Al llegar al borde del acantilado, se cambió las botas y caminó de espaldas hasta el torniquete, cargando con las suyas propias.
Esta pequeña maniobra explica que las huellas más pequeñas muestren una impresión más profunda en el talón, y las huellas más grandes una impresión más profunda en la punta; pues un hombre caminará con más fuerza sobre los talones cuando avanza, pero dejará una impresión más profunda con la punta de los pies al caminar hacia atrás.
También explicará el hecho de que las huellas grandes a veces estuvieran impresas sobre las más pequeñas, pero nunca al revés; así como la circunstancia de que las huellas más grandes mostraran una zancada más corta, pues un hombre necesariamente dará una zancada más pequeña al caminar hacia atrás.
La libreta de bolsillo fue arrojada intencionalmente para llevar a la policía a descubrir las huellas y despistarla así.