Cada uno de los tres trozos medía claramente tres cables de eslora. Pero Simon insistía en suponer que los cortes se habían hecho transversalmente, o a lo travers, y que por lo tanto la longitud total era de nueve cables. El capitán, sin embargo, explicó (y este punto es tan veraz como el resto de su milonga) que sus cortes se habían hecho longitudinalmente: ¡directamente desde la punta de la nariz hasta la punta de la cola!
La longitud total era, por tanto, de sólo tres cables, la misma que la de cada trozo. A Simon no se le preguntó la longitud exacta de la serpiente, sino cuánto debía de haber medido. Debía de medir al menos tres cables de largo, aunque podría haber sido (dejando aparte la afirmación del capitán) cualquier medida desde esa cifra hasta los nueve cables, según la dirección de los cortes.