Las máquinas del señor Smee en verdad nunca llegaron a construirse y, de haberse construido, no habrían realizado una inferencia lógica real.
Sin embargo, acaba de salir a la luz que el célebre Lord Stanhope sí construyó realmente un dispositivo mecánico capaz de representar inferencias silogísticas de forma concreta. Al parecer, la lógica era uno de los estudios favoritos de este noble verdaderamente original e ingenioso.
Quedan fragmentos de una obra lógica, impresa por el conde en su propia imprenta, que demuestran que había llegado, antes del año 1800, al principio del predicado cuantificado.
Expone este principio de la manera más explícita y propone emplearlo en todo su sistema silogístico. Además, convierte las proposiciones negativas en afirmativas y las representa mediante la cópula «es idéntico a».
De este modo anticipó, probablemente por la fuerza de su propia perspicacia desasistida, los puntos principales del método lógico originado en las obras de George Bentham y George Boole, y desarrollado en esta obra.
Stanhope, en verdad, no tiene derecho a la prioridad del descubrimiento, porque parece que nunca publicó sus escritos lógicos, aunque fueron impresos. No hay rastro de ellos en la Biblioteca del Museo Británico, ni en ninguna otra biblioteca u obra de lógica, hasta donde tengo entendido. Tanto los documentos como el dispositivo lógico han sido depositados por el actual conde Stanhope en manos del reverendo Robert Harley, F.R.S., quien espero que pronto publique una descripción de ellos.1
Por gentileza del señor Harley, he podido examinar el artificio lógico de Stanhope, por él llamado Demostrador. Consiste en una pieza cuadrada de madera de laurel con una depresión cuadrada en el centro, a través de la cual se pueden deslizar dos tablillas, siendo una de ellas de vidrio rojo y consistiendo la otra en madera de color gris.
El grado en que cada una de estas tablillas se introduce está indicado por escalas y cifras a lo largo de los bordes de la abertura, y la sencilla regla de inferencia adoptada por Stanhope es:
«Al gris añádese el rojo y réstese el holon»,
entendiendo por holon (ὅλον) toda la anchura de la abertura. Esta regla de inferencia es una curiosa anticipación del silogismo numéricamente definido de De Morgan (véase más abajo, p. 168) y de las inferencias fundadas en lo que Hamilton llamó «distribución ultratotal».
Otro punto curioso del aparato de Stanhope es que una tablilla deslizante puede extraerse y volver a introducirse en ángulo recto con respecto a la otra, y la parte superpuesta de las tablillas representa entonces la probabilidad de una conclusión, derivada de dos premisas cuyas probabilidades están representadas respectivamente por las partes salientes de las tablillas.
Así pues, parece que Stanhope había estudiado la lógica de la probabilidad tanto como la de la certeza, anticipándose de nuevo aquí, por muy oscuramente que fuere, al reciente progreso de la ciencia lógica.
Se verá, sin embargo, que entre el Demostrador de Stanhope y mi Máquina Lógica no hay más parecido que el hecho de que ambos realizan inferencias lógicas.