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nydus/The Principles of SciencePublic
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CAPÍTULO XXI. TEORÍA DE LA APROXIMACIÓN.

Es de esperar por completo que los primeros experimentadores en cualquier rama de la ciencia pasen por alto errores que más tarde se vuelven de lo más evidentes.

Los astrónomos árabes determinaron el meridiano tomando el punto medio entre las posiciones del sol a alturas iguales en el mismo día. Pasaron por alto el hecho de que el sol tiene su propio movimiento en el tiempo transcurrido entre las observaciones.

Newton pensó que las perturbaciones mutuas de los planetas podían despreciarse, exceptuando quizás el efecto de la atracción mutua de los planetas mayores, Júpiter y Saturno, cerca de su conjunción.‍9

La dilatación del azogue se usó durante mucho tiempo como medida de la temperatura, sin poseer una idea clara de la temperatura al margen de algunos de sus efectos más obvios.

Rumford, en el primer experimento que condujo a la determinación del equivalente mecánico del calor, pasó por alto el calor absorbido por el aparato; de otro modo, en opinión del Dr. Joule, habría llegado a un resultado casi correcto.

Es sorprendente conocer el número de causas de error que intervienen en el experimento más simple, cuando nos esforzamos por alcanzar una precisión rigurosa. No podemos realizar con precisión el sencillo experimento de comprimir gas en un tubo doblado por una columna de mercurio, con el fin de poner a prueba la veracidad de la ley de Boyle, sin prestar atención a: (1) las variaciones de la presión atmosférica, que se transmiten al gas a través del mercurio; (2) la compresibilidad del mercurio, que hace que la columna de mercurio varíe en densidad; (3) la temperatura del mercurio a lo largo de la columna; (4) la temperatura del gas, que con dificultad se mantiene invariable; (5) la expansión del tubo de vidrio que contiene el gas. Aunque Regnault tuvo en cuenta todas estas circunstancias en su examen de la ley,‍10 no hay razón para suponer que agotó las fuentes de inexactitud.

Las primeras investigaciones relativas a la naturaleza de las ondas en medios elásticos partieron de la suposición de que las ondas de distintas longitudes se propagarían con igual velocidad. La teoría del sonido de Newton le condujo a esta conclusión, y la observación (p. 295) había verificado la inferencia. Cuando la teoría ondulatoria pasó a aplicarse a principios de este siglo para explicar los fenómenos de la luz, se encontró una gran dificultad. El ángulo con el que un rayo de luz se refracta al entrar en un medio más denso depende, según dicha teoría, de la velocidad con la que viaja la onda, de modo que si todas las ondas de luz viajasen con la misma velocidad en el mismo medio, la dispersión de la luz mixta por el prisma y la producción del espectro no podrían tener lugar. Algunos fenómenos de gran impacto entraban así en conflicto directo con la teoría. Cauchy fue el primero en señalar la explicación: a saber, que todos los investigadores anteriores habían hecho una suposición arbitraria en aras de simplificar los cálculos. Habían asumido que las partículas del medio vibratorio están tan juntas que los intervalos son insignificantes en comparación con la longitud de onda. Esta hipótesis resultaba ser aproximadamente cierta en el caso del aire, por lo que no se descubrió ningún error en los experimentos sobre el sonido. De no haber sido así, los analistas anteriores probablemente no habrían ofrecido ninguna solución, y el progreso de la materia podría haberse visto retrasado. Cauchy pudo realizar una nueva aproximación bajo el supuesto, más difícil, de que las partículas del medio vibratorio se encuentran a distancias considerables y actúan y reaccionan sobre las partículas vecinas

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