altos, expresar cualquier combinación o mezcla de elementos en función de sus pesos equivalentes.18 Sir W. Thomson ha sugerido que la capacidad que poseen la fibra vegetal, la avena y otras sustancias para atraer y condensar el vapor acuoso es probablemente continua o, de hecho, idéntica a la atracción capilar, la cual es capaz de interferir con la presión del vapor acuoso y favorecer su condensación.19 Hay muchos casos de la denominada acción catalítica o de superficie, como el extraordinario poder del carbón animal para atraer materia orgánica, o del platino esponjoso para condensar hidrógeno, que solo pueden considerarse como casos exaltados de un poder de atracción más general. El número de sustancias que son descompuestas por la luz de manera llamativa es muy limitado; pero muchas otras sustancias, como los colores vegetales, se ven afectadas por una exposición prolongada; basándonos en el principio de continuidad, podríamos esperar descubrir que todos los tipos de materia son más o menos susceptibles de experimentar cambios por la incidencia de los rayos luminosos.20 Es opinión de Grove que, allí donde pasa una corriente eléctrica, existe una tendencia a la descomposición, una tensión en las moléculas que, cuando es suficientemente intensa, conduce a la disrupción. Incluso un hilo metálico conductor puede considerarse como tendente a la descomposición. Davy probablemente acertaba al describir la electricidad como afinidad química actuando sobre masas, o más bien, como sugiere Grove, creando una perturbación a través de una cadena de partículas.21 Laplace llegó a sugerir que todos los fenómenos químicos pueden ser resultados de la ley de atracción newtoniana, aplicada a átomos de diversa masa y posición; pero probablemente aún esté muy lejano el momento en que el progreso de la filosofía molecular y de los métodos matemáticos permita verificar o refutar semejante generalización.
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CAPÍTULO XXVII. GENERALIZACIÓN.
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