Shylock
¡Te doy las gracias, buen Tubal: buenas noticias, buenas noticias! ¡ja, ja! ¿Dónde? ¿En Génova?
Tubal
Tu hija gastó en Génova, según oí, en una sola noche ochenta ducados.
Shylock
Me clavas un puñal: ¡jamás volveré a ver mi oro; ochenta ducados de un golpe, ochenta ducados!
Tubal
Llegaron conmigo a Venecia varios de los acreedores de Antonio, los cuales juran que no podrá evitar la bancarrota.
Shylock
Me alegro mucho: le atormentaré; le torturaré: me alegro de ello.
Tubal
Uno de ellos me enseñó un anillo que tenía de su hija por un mono.