Estos son Los Talentos del Comandante; La Virtud Militar del Ejército; Su Sentimiento Nacional. Cuál de ellos es el más importante, nadie puede decirlo de un modo general, pues resulta muy difícil decir algo en general sobre su fuerza, y todavía más difícil comparar la fuerza de uno con la de otro. El mejor plan es no menospreciar ninguno de ellos, un error al que es propenso el juicio humano, a veces por un lado, a veces por otro, en sus caprichosas oscilaciones. Es mejor convencernos de la innegable eficacia de estas tres cosas mediante la evidencia suficiente de la historia.
Es verdad, sin embargo, que en los tiempos modernos los ejércitos de los Estados europeos se han puesto prácticamente a la par en lo que respecta a la disciplina y la aptitud para el servicio, y que la conducción de la guerra —como dirían los filósofos— se ha desarrollado de manera natural, convirtiéndose así en un método, común por decirlo así a todos los ejércitos, de modo que ya no cabe esperar de los comandantes nada más en cuanto a la aplicación de medios especiales del arte en sentido limitado (como el orden oblicuo de Federico segundo).
De ahí que no pueda negarse que, tal como están ahora las cosas, se concede un mayor margen a la influencia del espíritu nacional y a la habituación del ejército a la guerra. Una larga paz puede volver a alterar todo esto.(*)
El espíritu nacional de un Ejército (entusiasmo, celo fanático, fe, opinión) se manifiesta sobre todo en la guerra de montaña, donde todos, desde el soldado raso, quedan librados a sí mismos.
Por esta razón, un país montañoso es el mejor terreno de campaña para las levas populares.
La competencia de un ejército lograda mediante el entrenamiento, y ese valor bien templado que mantiene las filas unidas como si hubiesen sido fundidas en un molde, demuestran su superioridad en un terreno abierto.
El talento de un general tiene mayor margen para desplegarse en un país accidentado y lleno de cruces.
En las montañas tiene demasiado poco control sobre las partes separadas, y la dirección de todas escapa a sus facultades; en las llanuras abiertas es sencillo y no excede dichas facultades.
De acuerdo con estas indeniables afinidades electivas, los planes deben ser regulados.