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CAPÍTULO I. ¿Qué es la guerra?

ningún modo se sigue que le convendría a B atacar a A de inmediato. Eso es claramente algo totalmente diferente.

17. EL EFECTO DE LA POLARIDAD A MENUDO QUEDA DESTRUIDO POR LA SUPERIORIDAD DE LA DEFENSA SOBRE EL ATAQUE, Y ASÍ SE EXPLICA LA SUSPENSIÓN DE LA ACCIÓN EN LA GUERRA.

Si la forma de defensa es más fuerte que la de ofensiva, como mostraremos más adelante, surge la pregunta: ¿Es la ventaja de una decisión aplazada tan grande por un lado como la ventaja de la forma defensiva por el otro?

Si no lo es, entonces no puede, mediante su contrapeso, contrarrestar a esta última y, por lo tanto, influir en el curso de la acción de la guerra.

Vemos, por consiguiente, que la fuerza impulsiva existente en la polaridad de intereses puede perderse en la diferencia entre la fuerza de la ofensiva y la de la defensa, volviéndose así ineficaz.

Si, por consiguiente, aquel bando para el cual el presente es favorable es demasiado débil como para poder prescindir de la ventaja de la defensiva, tendrá que resignarse a las desfavorables perspectivas que le depara el futuro; pues aún puede ser mejor librar una batalla defensiva en el futuro poco prometedor que pasar a la ofensiva o hacer la paz en el presente.

Ahora bien, estando convencidos de que la superioridad de la defensiva (*) (bien entendida) es muy grande, y mucho mayor de lo que a primera vista pudiera parecer, creemos que así se explica la mayor parte de esos períodos de inacción que se producen en la guerra, sin que ello suponga contradicción alguna. Cuanto más débiles sean los motivos para la acción, más serán absorbidos y neutralizados dichos motivos por esta diferencia entre el ataque y la defensa; por lo tanto, con mayor frecuencia se detendrá la acción en la guerra, tal como la experiencia, en efecto, nos enseña.

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