Hemos demostrado en el segundo y tercer capítulos de este libro cómo la defensa tiene una ventaja natural en el empleo de aquellas cosas que, —independientemente de la fuerza absoluta y las cualidades de la fuerza combatiente—, influyen tanto en el resultado táctico como en el estratégico, a saber: la ventaja del terreno, el ataque repentino, el ataque desde varias direcciones (forma convergente de ataque), la asistencia del teatro de guerra, el apoyo del pueblo y la utilización de grandes fuerzas morales. Creemos útil ahora echar de nuevo una ojeada sobre la extensión de los medios que están a disposición de la defensiva en particular, y que deben considerarse como las columnas de los diferentes órdenes de arquitectura en su edificio.
1.—Landwehr (Milicia).
Esta fuerza se ha empleado en los tiempos modernos para combatir al enemigo en suelo extranjero; y no se puede negar que su organización en muchos Estados, por ejemplo en Prusia, es de tal naturaleza que casi puede considerarse como parte del ejército permanente y, por tanto, no pertenece exclusivamente a la defensiva. Al mismo tiempo, no debemos pasar por alto el hecho de que el uso extensísimo que se hizo de ella en 1813-14-15 fue el resultado de una guerra defensiva; que está organizada en muy pocos lugares al mismo grado que en Prusia, y que siempre que su organización cae por debajo del nivel de la eficiencia completa, resulta más adecuada para la defensiva que para la ofensiva.