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CAPÍTULO VI. De los ejemplos

alguna teoría, que por lo tanto tiene su verdadera prueba en este mismo testimonio.

Para el primero de estos fines, por lo general solo se requiere una mención somera del caso, ya que este se utiliza de manera parcial.

La exactitud histórica es una consideración secundaria; un caso inventado podría servir igualmente al propósito, solo que los históricos siempre son preferibles porque acercan más a la vida práctica la idea que ilustran.

El segundo uso supone una relación más circunstancial de los acontecimientos, pero la autenticidad histórica vuelve a ser de importancia secundaria, y respecto a este punto hay que decir lo mismo que en el primer caso.

Para el tercer propósito, la mera cita de un hecho indiscutible es por lo general suficiente. Si se afirma que las posiciones fortificadas pueden cumplir su objetivo bajo ciertas condiciones, basta con mencionar la posición de Bunzelwitz(*) en apoyo de dicha afirmación.

Pero si, mediante la narración de un caso histórico, ha de demostrarse una verdad abstracta, entonces todo lo relacionado con la demostración en dicho caso debe analizarse de la manera más exhaustiva y completa; debe, en cierta medida, desarrollarse con esmero ante los ojos del lector.

Cuanto menos eficazmente se haga esto, más débil será la prueba y más necesario resultará suplir la prueba demostrativa que falta en el caso particular mediante una serie de casos, pues tenemos derecho a suponer que los detalles más minuciosos que no podemos ofrecer se neutralizan mutuamente en sus efectos a partir de un cierto número de casos.

Si queremos demostrar mediante un ejemplo derivado de la experiencia que la caballería está mejor situada detrás que en línea con la infantería;

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