Que un gran río ofrece los mismos medios defensivos, la misma forma de defensa que hemos señalado como la más adecuada para ríos de tamaño moderado, en relación con la masa de un ejército y además bajo circunstancias mucho más favorables, es algo evidente por sí mismo. Entrará en juego especialmente cuando para el defensor se trate de lograr una victoria decisiva (Aspern).
El caso de un ejército desplegado con su frente muy próximo a un río, arroyo o profundo valle, con el propósito de disponer así de un obstáculo táctico contra la aproximación a su posición o de fortalecer su frente, es completamente distinto, y su examen detallado pertenece al ámbito de la táctica.
Sobre su efecto solo diremos esto: se basa en una ilusión. Si la brecha en el terreno es muy considerable, el frente de la posición se vuelve absolutamente inexpugnable.
Ahora bien, dado que no hay mayor dificultad en rebasar una posición de este tipo que cualquier otra, el resultado es exactamente el mismo que si el propio defensor se hubiera quitado del camino del asaltante, y difícilmente ese podría ser el objetivo de la posición. Una posición de esta naturaleza solo puede ser aconsejable, por tanto, cuando, como consecuencia de su emplazamiento, amenace las líneas de comunicación del asaltante, de modo que cualquier desviación de este respecto al camino directo entrañe consecuencias demasiado graves como para correr el riesgo.
En esta segunda forma de defensa, los pasos fingidos son mucho más peligrosos, pues el atacante puede realizarlos con mayor facilidad, mientras que, por otra parte, la tarea del defensor consiste en concentrar todo su ejército en el punto correcto.