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CAPÍTULO VII. Objeto limitado: guerra ofensiva

nuestra fuerza principal, tanto menor será el debilitamiento de nuestra fuerza combatiente. En la Guerra de los Siete Años, Sajonia fue un complemento natural del teatro de operaciones prusiano, y el ejército de Federico el Grande, en lugar de verse debilitado, se vio fortalecido por la posesión de dicha provincia, porque se encuentra más cerca de Silesia que de la Marca y, al mismo tiempo, cubre a esta última.

Aun en 1740 y 1741, después de que Federico el Grande hubo conquistado Silesia, esto no debilitó a su ejército en campaña porque, debido tanto a su forma y situación como al contorno de su línea fronteriza, solo presentaba un punto estrecho a los austriacos, en tanto estos no fueran dueños de Sajonia, y además de eso, este pequeño punto de contacto también se hallaba en la dirección de las operaciones principales de las fuerzas en conflicto.

Si, por otra parte, el territorio conquistado es una franja que asciende entre provincias hostiles, tiene una posición excéntrica y una configuración del terreno desfavorable, entonces el debilitamiento aumenta de forma tan visible que una batalla victoriosa no solo se le vuelve mucho más fácil al enemigo, sino que incluso puede llegar a ser innecesaria.

Los austriacos se han visto siempre obligados a evacuar Provenza sin presentar batalla cuando la han atacado desde Italia. En el año 1744, los franceses se dieron por muy satisfechos con tan solo poder salir de Bohemia sin haber perdido una batalla. En 1758, Federico el Grande no pudo mantener su posición en Bohemia y Moravia con la misma fuerza con la que había obtenido tan brillantes éxitos en Silesia y Sajonia en 1757. Los ejemplos de ejércitos que no han podido conservar la posesión de un territorio conquistado únicamente porque su fuerza combatiente se vio muy debilitada por ello son tan comunes que no parece necesario citar más.

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