diferentes momentos.
Como el peligro es el elemento general en el que todo se mueve en la guerra, también es principalmente mediante el valor, el sentimiento del propio poder, como el juicio resulta diversamente influido. Es, hasta cierto punto, el cristal a través del cual todas las apariencias pasan antes de llegar al entendimiento.
Y sin embargo no podemos dudar de que estas cosas adquieren un cierto valor objetivo simplemente a través de la experiencia.
Todo el mundo conoce el efecto moral de una sorpresa, de un ataque por el flanco o por la retaguardia. Todo el mundo piensa peor del valor del enemigo tan pronto como este vuelve la espalda, y se arriesga mucho más en la persecución que al ser perseguido. Todo el mundo juzga al general enemigo por sus talentos reputados, por su edad y experiencia, y orienta su