(e) La facilidad de trasladar el tren de asedio. La mayoría de los asedios fracasan por falta de medios, y los medios suelen faltar debido a la dificultad que conlleva su transporte. El asedio de Landreci por parte de Eugenio, en 1712, y el asedio de Olmütz por parte de Federico el Grande, en 1758, son ejemplos muy notables al respecto.
(f) Por último, queda por considerar la facilidad de cubrir el asedio como un punto a tratar.
Hay dos maneras esencialmente diferentes de cubrir un asedio: mediante el atrincheramiento de la fuerza sitiadora, es decir, por medio de una línea de circunvalación, y por lo que se denomina líneas de observación.
El primero de estos métodos ha caído completamente en desuso, aunque evidentemente hay un punto importante que habla en su favor, a saber, que mediante este método la fuerza del atacante no sufre por la división precisamente ese debilitamiento que tan a menudo resulta ser una gran desventaja en los asedios. Pero concedemos que sigue habiendo un debilitamiento de otro tipo, en un grado muy considerable, debido a que—
- La posición en torno a la fortaleza es, por regla general, de demasiada extensión para las fuerzas del ejército.
- La guarnición, cuya fuerza, sumada a la del ejército de socorro, apenas completaría la que originalmente se nos opuso, en estas circunstancias ha de ser considerada como un cuerpo enemigo en mitad de nuestro campamento, el cual, protegido por sus murallas, es invulnerable, o al menos imposible de derrotar, con lo cual su poder se ve inmensamente incrementado.
- La defensa de una línea de circunvalación no admite otra cosa que la defensiva más absoluta, debido a que el orden circular, con frente hacia el exterior, es el más débil y desventajoso de todos