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CAPÍTULO II. Las relaciones del ataque y la defensa entre sí en la táctica

En realidad, el desprecio por la defensiva ha sido siempre el resultado de que algún método particular de defensa se hubiera desgastado (hubiera pasado de moda); y esto fue exactamente lo que ocurrió con el método que acabamos de mencionar, pues en épocas anteriores al periodo al que nos referimos, ese mismo método era superior a la ofensiva.

Si repasamos el desarrollo progresivo del arte moderno de la guerra, hallamos que en los comienzos —esto es, la guerra de los Treinta Años y la guerra de Sucesión Española—, el despliegue y la formación en orden de batalla del ejército constituían uno de los puntos principales y rectores relacionados con el combate. Era la parte más importante del plan de batalla. Esto le otorgaba a la defensa, por lo general, una gran ventaja, ya que el bando defensor ya se hallaba formado y desplegado.

Tan pronto como las tropas adquirieron una mayor capacidad de maniobra, esta ventaja cesó y la superioridad pasó temporalmente al bando de la ofensiva. Entonces, la defensa buscó cobijo tras ríos o valles profundos, o en terrenos elevados. Así, la defensa recuperó la ventaja y siguió manteniéndola hasta que la ofensiva adquirió una movilidad y una destreza en la maniobra tan acrecentadas que ella misma pudo aventurarse en terreno accidentado y atacar en columnas separadas, y por lo tanto llegó a ser capaz de envolver a su adversario.

Esto condujo a un aumento gradual en la longitud de las posiciones, como consecuencia del cual, sin duda, se le ocurrió a la ofensiva concentrarse en unos pocos puntos y romper la delgada línea del enemigo. De este modo, la ofensiva cobró ascendiente por tercera vez, y la defensa se vio obligada de nuevo a alterar su sistema. Esto lo ha hecho en las guerras recientes manteniendo sus fuerzas concentradas en grandes masas, la mayor parte sin desplegar y, a ser posible, ocultas, adoptando así meramente una posición de disponibilidad para actuar conforme a las medidas del enemigo tan pronto como estas se revelen lo suficiente.

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