poseía también un grado excepcional de prudencia y cautela; pero no debemos suponer por ello que los intentos del rey fueran del todo infructuosos. En estos intentos residía más bien una resistencia muy eficaz; pues el cuidado y la fatiga que su adversario tuvo que soportar para evitar combatir en desventaja neutralizaron aquellas fuerzas que de otro modo habrían contribuido a hacer avanzar la acción ofensiva. No tenemos más que recordar la campaña de 1760 en Silesia, donde Daun y los rusos, por el puro temor de ser atacados y vencidos por el rey, ora aquí, ora allá, nunca pudieron lograr dar un solo paso hacia adelante.
Creemos haber recorrido ya todos los asuntos que forman las ideas predominantes, los propósitos principales y, por tanto, el pilar fundamental de toda la acción en la defensa de un teatro de guerra cuando no se abrigativa ninguna idea de decisión. Nuestro principal, y de hecho único, objetivo al reunirlos todos estrechamente era permitir que el organismo de toda la acción estratégica se contemplara de un solo vistazo; las medidas particulares mediante las cuales dichos asuntos cobran vida, marchas, posiciones, etc., etc., ya las hemos considerado