ocasión, así el oficial experimentado en la guerra siempre, en los asuntos grandes y pequeños, en cada pulsación de la guerra, por así decirlo, decidirá y determinará de manera adecuada a la ocasión. Mediante esta experiencia y práctica acude a su mente por sí misma la idea de que esto o aquello no resultará oportuno. Y así no se colocará fácilmente en una situación que lo comprometa, la cual, si ocurre a menudo en la guerra, sacude todos los cimientos de la confianza y se vuelve sumamente peligrosa.
Es, por tanto, esta fricción, o lo que aquí se denomina de tal modo, lo que hace que aquello que parece fácil en la Guerra sea difícil en la realidad.
A medida que avancemos, volveremos a tropezar a menudo con este tema, y más adelante se hará evidente que, además de la experiencia y de una voluntad firme, se requieren todavía muchas otras cualidades raras de la mente para hacer de un hombre un General consumado.