ventajas que posee el defensivo; la mayoría de las defensas son pobres recursos provisionales; la mayor parte de los defensores se hallan en una situación muy agobiante y crítica en la que, esperando lo peor, salen al encuentro del ataque. La consecuencia de esto es que las batallas libradas con líneas envolventes, o incluso con un frente oblicuo, que propiamente deberían resultar de una relación ventajosa de las líneas de comunicación, son por lo común el resultado de una preponderancia moral y física (Marengo, Austerlitz, Jena). Además, en la primera batalla librada, la base del atacante, si no es superior a la del defensor, suele ser todavía muy amplia debido a la proximidad de la frontera; por lo tanto, puede permitirse arriesgar un poco.—El ataque de flanco, es decir, la batalla con frente oblicuo, es por lo demás generalmente más eficaz que la forma envolvente. Es una idea errónea suponer que desde el mismo comienzo debe ir asociado a un avance estratégico envolvente, como en Praga. (Esa medida estratégica rara vez tiene algo en común con él y resulta muy arriesgada; de lo cual hablaremos
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CAPÍTULO VII. La batalla ofensiva
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