impresiones generales y las chispeantes pavesas de la verdad los que producen las simientes del conocimiento destinadas a fecundar la mente.
Podríamos recorrer los fenómenos morales más importantes de la Guerra y, con todo el esmero de un profesor diligente, intentar ver qué podríamos transmitir sobre cada uno, ya sea bueno o malo.
Pero como con un método así se cae demasiado en lo común y trillado, mientras que el espíritu real se escapa rápidamente en el análisis, el resultado es que uno llega imperceptiblemente a la exposición de cosas que todo el mundo sabe.
Preferimos, por tanto, mantenernos aquí más incompletos y rapsódicos de lo habitual, contentos con haber llamado la atención sobre la importancia del asunto de manera general y con haber señalado el espíritu en el que han sido concebidas las opiniones expuestas en este libro.