la historia militar.
Podríamos decir que, así como en el comercio el comerciante no puede separar y poner en seguridad las ganancias de una sola transacción por sí misma, tampoco en la Guerra se puede separar una sola ventaja del resultado del todo. Del mismo modo que el primero debe operar siempre con la masa total de sus medios, así también en la Guerra, solo la suma total decidirá sobre la ventaja o desventaja de cada partida.
Si el ojo de la mente se dirige siempre hacia la serie de combates, en la medida en que pueden preverse, entonces mira siempre en la dirección correcta, y con ello el movimiento de la fuerza adquiere esa rapidez, es decir, el querer y el hacer adquieren esa energía que es adecuada al asunto y que no ha de verse frustrada ni desviada por influencias ajenas.(*)