pequeños combates que ambos bandos pudieran ofrecerse mutuamente? En la consideración de un plan para una campaña, solo esta pregunta es decisiva en cuanto a las medidas que deben adoptarse en todo momento, desde el mismo comienzo.
4. CUANDO NO SE ADOPTA ESTE PUNTO DE VISTA, ENTONCES SE LE DA UN VALOR FALSO A OTRAS COSAS.
Si no nos acostumbramos a considerar la guerra, y las campañas individuales de una guerra, como una cadena compuesta enteramente de batallas encadenadas, una de las cuales siempre trae consigo otra; si adoptamos la idea de que la toma de un determinado punto geográfico, la ocupación de una provincia indefendida, es en sí misma algo; entonces es muy probable que lo consideremos como una adquisición que podemos retener; y si lo miramos así, y no como un término en toda la serie de acontecimientos, no nos preguntamos si esta posesión no podría acarrear mayores desventajas en el futuro. Cuán a menudo encontramos este error repitiéndose en