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CAPÍTULO XIII. Posiciones fuertes y campamentos atrincherados

Hemos dicho en el capítulo precedente que una posición tan fuerte por naturaleza, secundada por el arte, que resulte inexpugnable, no entra en la acepción de un campo de batalla ventajoso, sino que pertenece a una clase peculiar de cosas. Pasaremos revista en este capítulo a lo que constituye la naturaleza de esta peculiaridad y, debido a la analogía entre tales posiciones y las fortalezas, las denominaremos posiciones fuertes.

Únicamente mediante trincheras por sí solas difícilmente pueden formarse, excepto como campamentos atrincherados que se apoyan en fortalezas; pero aún menos se encuentran ya formadas enteramente por obstáculos naturales. El arte suele echar una mano para ayudar a la naturaleza, y por ello se les designa con frecuencia como campamentos o posiciones atrincherados. Al mismo tiempo, ese término puede aplicarse en realidad a cualquier posición fortificada en mayor o menor medida mediante obras de campaña, las cuales no necesitan tener nada en común con la naturaleza de la posición que estamos considerando ahora.

El objeto de una posición fuerte es hacer que la fuerza allí apostada sea, de hecho, inatacable y, por ese medio, ya sea cubrir realmente un determinado espacio de forma directa, o bien únicamente a las tropas que ocupan dicho espacio para luego, a través de ellas, efectuar de otro modo la cobertura del país de manera indirecta. Lo primero era el significado de las líneas de tiempos pasados, por ejemplo, aquellas en la frontera francesa; lo segundo es el de los

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