Silesia ya se había decidido previamente y era una medida natural para toda su situación. Según su propio relato, pensaba apresurar la paz mediante el efecto moral de su victoria. Ahora bien, aunque se requirieron asimismo un par de éxitos más, a saber, la batalla de Katholisch Hennersdorf, en Lusacia, y la batalla de Kesseldorf, antes de que esta paz tuviera lugar, no podemos decir que el efecto moral de la batalla de Soor fuera nulo.
Si es principalmente la fuerza moral la que resulta quebrantada por la derrota, y si el número de trofeos cosechados por el enemigo alcanza una altura inusual, entonces el combate perdido se convierte en una desbandada, pero esta no es la consecuencia necesaria de toda victoria.
Una desbandada solo se produce cuando la fuerza moral de los vencidos está muy gravemente quebrantada; entonces suele sobrevenir una completa incapacidad de resistencia ulterior, y toda la acción consiste en ceder terreno, es decir, en la huida.
Jena y Belle Alliance fueron derrotas aplastantes, pero no así Borodinó.
Aunque sin pedantería no podamos dar aquí una sola línea de separación, porque la diferencia entre las cosas es de grados, aun así, la conservación del concepto es esencial como punto central para dar claridad a nuestras ideas teóricas, y es una carencia en nuestra terminología que para una victoria sobre el enemigo equiparable a una desbandada, y una conquista del enemigo equiparable tan solo a una simple victoria, solo exista una y la misma palabra que usar.