La competencia de un ejército lograda mediante el entrenamiento, y ese valor bien templado que mantiene las filas unidas como si hubiesen sido fundidas en un molde, demuestran su superioridad en un terreno abierto.
El talento de un general tiene mayor margen para desplegarse en un país accidentado y lleno de cruces.
En las montañas tiene demasiado poco control sobre las partes separadas, y la dirección de todas escapa a sus facultades; en las llanuras abiertas es sencillo y no excede dichas facultades.
De acuerdo con estas indeniables afinidades electivas, los planes deben ser regulados.