Subdividiremos nuestras observaciones de conformidad con estos tres grados y, después de habernos familiarizado con cada uno de ellos en su relación con el primero, que es la forma más importante, procederemos entonces a hacer lo propio respecto a sus relaciones con los otros dos. Por lo tanto, en primer lugar, la defensa directa, es decir, aquella defensa destinada a impedir el paso del propio ejército enemigo.
Esto solo puede entrar en consideración en relación con los grandes ríos, es decir, grandes masas de agua.
Las combinaciones de espacio, tiempo y fuerza, que es necesario examinar como elementos de esta teoría de la defensa, hacen que el tema sea algo complicado, por lo que no es fácil encontrar un punto seguro desde el cual comenzar.
El resultado al que todos llegarán tras una profunda consideración es el siguiente.
El tiempo requerido para construir un