plan semejante jamás puede tener éxito salvo mediante una gran sorpresa, porque ninguna parte fraccionaria del ejército enemigo entablaría un combate tan desigual, sino que optaría por retirarse. No obstante, una sorpresa a gran escala, excepto en raras ocasiones en un terreno muy cerrado, solo puede llevarse a cabo de noche. Si por lo tanto deseamos obtener semejante ventaja a partir de la disposición defectuosa de una parte del ejército enemigo, entonces debemos valernos de la noche, a fin de cuentas, para concluir la fase preliminar, aun si el combate en sí no comenzara sino hacia el alba. Esto es, por consiguiente, lo que ocurre en todas las pequeñas empresas nocturnas contra puestos avanzados y otros pequeños destacamentos, siendo el objetivo principal, invariablemente mediante un número superior y rodeando su posición, envolverlo de forma inesperada en un combate tan desventajoso que no pueda zafarse de él sin sufrir una gran pérdida.
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CAPÍTULO XIV. Combate nocturno
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