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CAPÍTULO VII. Vanguardia y puestos avanzados

Estas relaciones casi pierden su razón de ser si el centro no es más fuerte que las alas, como, por ejemplo, le ocurrió a Macdonald cuando avanzó contra Blücher en Silesia en 1813, y a este último cuando realizó su movimiento hacia el Elba. Ambos contaban con tres cuerpos que solían marchar en tres columnas por distintos caminos, con las cabezas de las columnas alineadas. Por esta razón no se menciona que hayan dispuesto de vanguardias.

Pero esta disposición en tres columnas de igual fuerza no es en modo alguno recomendable, en parte por esa razón, y también porque la división de todo un ejército en tres partes lo hace muy difícil de manejar, como se indica en el quinto capítulo del tercer libro.

Cuando el conjunto se halla formado en un centro con dos alas separadas del mismo, lo cual hemos representado en el capítulo precedente como la formación más natural en tanto no exista un objeto particular para cualquier otra, el cuerpo que forma la vanguardia, según la noción más simple del caso, tendrá su lugar frente al centro, y por consiguiente ante la línea que forma el frente de las alas; pero como el primer objetivo de los cuerpos destacados en los flancos es desempeñar el mismo cometido para los costados que la vanguardia para el frente, ocurrirá muy a menudo que estos cuerpos se hallen alineados con la vanguardia, o incluso aún más adelantados, según las circunstancias.

En cuanto a la fuerza de una vanguardia, poco tenemos que decir, ya que hoy en día es muy acertadamente costumbre general destacar para ese servicio una o más partes integrantes del ejército de primera clase, reforzadas por una parte de la caballería: de modo que consiste en un cuerpo, si el ejército está formado en cuerpos; en una división, si la organización es en divisiones.

Es fácil percibir que también a este respecto el gran número de miembros o divisiones superiores constituye una ventaja.

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