Se ha intentado resumir todas las ventajas que un ejército obtiene de encontrarse en dicha situación en una sola concepción, a saber, la extensión de la base de operaciones. Mediante la relación que esta base guarda con el objetivo de las empresas, mediante el ángulo que sus extremos forman con dicho objetivo (supuesto como un punto), se ha intentado expresar la suma total de las ventajas y desventajas que se desprenden para un ejército de la posición y naturaleza de sus fuentes de aprovisionamiento y equipo; pero es evidente que esta elegante pieza de refinamiento geométrico no es más que un juego de la imaginación, ya que se funda en una serie de sustituciones que deben hacerse a expensas de la verdad.
Como hemos visto, la base de un ejército consiste en una formación triple en relación con la situación en la que se encuentra un ejército:
- los recursos del país adyacente a la posición del ejército,
- los depósitos de provisiones que se han hecho en puntos particulares, y
- la provincia de la cual se derivan o recolectan estas provisiones.
Estas tres cosas están separadas en el espacio y no pueden reunirse en un todo, y menos que nada podemos sustituirlas por una línea que represente la anchura de la base, una línea que generalmente se imagina de manera perfectamente arbitraria, ya sea de una fortaleza a otra o de la capital de una provincia a otra, o a lo largo de un límite político de un país.
Tampoco podemos determinar con precisión la relación mutua de estos tres pasos en la formación de una base, pues en realidad se funden siempre más o menos unos con otros. En un caso, el país circundante proporciona en gran medida los medios para reequipar a un ejército con cosas que, de otro modo, solo podrían obtenerse desde una gran distancia; en otro caso, nos vemos obligados a conseguir incluso los víveres desde una gran distancia.