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Por otra parte, aquellos puntos que se encuentran bajo la influencia de un terreno dominante le son desfavorables; lo mismo ocurre con la mayoría de las posiciones en las montañas (de las cuales hablaremos con más detalle en los capítulos sobre la guerra de montaña).
Además, las posiciones que apoyan un flanco en las montañas, pues dicha posición ciertamente dificulta el paso de largo, pero facilita un movimiento envolvente.
De la misma naturaleza son todas las posiciones que tienen una montaña inmediatamente frente a ellas, y en general todas aquellas que guardan relación con la descripción del terreno antes especificada.
Como ejemplo de lo contrario a estas desventajosas propiedades, bastará con citar el caso de una posición que tiene una montaña a la espalda; de esto se derivan tantas ventajas que puede considerarse en general como una de las más favorables de todas las posiciones para la defensiva.