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CAPÍTULO X. Ataque a un campamento atrincherado

Es propio de la naturaleza de un campamento atrincherado el estar débilmente guarnecido; pero con buenos obstáculos naturales del terreno y fuertes obras de campaña, es posible desafiar a fuerzas superiores.

Federico el Grande consideró el ataque al campamento de Pirna como impracticable, a pesar de tener bajo su mando el doble de la fuerza de la guarnición; y aunque desde entonces se ha afirmado, aquí y allá, que era perfectamente posible haberlo tomado, la única prueba en favor de esta aseveración se funda en el mal estado de las tropas sajonas; un argumento que no merma en absoluto el valor de los atrincheramientos.

Pero cabe preguntarse si aquellos que desde entonces han sostenido no solo la viabilidad, sino también la facilidad del ataque, se habrían decidido a ejecutarlo en aquel momento.

Por consiguiente, pensamos que el ataque a un campamento atrincherado pertenece a la categoría de medios bastante excepcionales por parte del atacante. Solo si las trincheras se han levantado apresuradamente, no están terminadas y menos aún fortalecidas con obstáculos para impedir que se aproximen a ellas, o cuando, como ocurre a menudo en su conjunto, todo el campamento es solo un esbozo de lo que debía haber sido, una ruina a medias, entonces puede ser aconsejable un ataque contra él y, al mismo tiempo, convertirse en el camino para lograr una fácil victoria sobre el enemigo.

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