la guerra del año 1812 no era de ningún modo una campaña de ese tipo que se arrastra de manera languideciente hasta su conclusión, sino el plan serio de un agresor que se había propuesto conquistar por completo a su adversario, por lo tanto, los insignificantes resultados que cabía esperar de una sorpresa al enemigo en sus cuarteles se anuncian ni más ni menos que totalmente desproporcionados para la solución del problema, y no podían justificar la esperanza de compensar por medio de ellos la gran desigualdad de fuerzas y otras relaciones. Pero este plan sirve para mostrar cómo una idea confusa sobre el efecto de este medio puede conducir a una aplicación totalmente falsa del mismo.
Lo que se ha dicho hasta ahora presenta el asunto bajo la luz de un medio estratégico. Pero está en su naturaleza que su ejecución tampoco sea puramente táctica, sino que en parte pertenece de nuevo a la estrategia en la medida, en particular, en que tal ataque se realiza generalmente sobre un frente de considerable anchura, y el ejército que lo lleva