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CAPÍTULO XVII. Defensa de las montañas ( continuación )

que los puestos principales han constado generalmente de una sola línea de infantería, y en una segunda línea, algunos escuadrones de caballería; a lo sumo, solo el puesto principal establecido en el centro habrá tenido quizás algunos batallones en una segunda

  1. Una reserva estratégica, para reforzar cualquier punto atacado, rara vez se ha mantenido en la retaguardia, debido a que la extensión del frente hacía que la línea ya se sintiera demasiado débil en todas partes. Por esta razón, el apoyo que ha recibido un puesto atacado se ha proporcionado por lo general desde otros puestos de la línea que no estaban siendo atacados.
  1. Aun cuando la división de las fuerzas ha sido relativamente moderada, y la fuerza de cada puesto individual considerable, la resistencia principal se ha limitado siempre a una defensa local; y si una vez el enemigo lograba arrebatar un puesto, ha sido imposible recuperarlo mediante refuerzos que llegaran posteriormente.

Cuánto, según esto, puede esperarse de la defensa en la montaña, en qué casos puede utilizarse este recurso, hasta dónde podemos y debemos llegar en la extensión y el fraccionamiento de las fuerzas: todas estas son cuestiones que la teoría debe dejar al tacto del general. Basta con que le indique cuáles son realmente estos recursos y qué papel pueden desempeñar en las operaciones activas del ejército.

Un general que se permite ser derrotado en una posición montañosa prolongada merece ser llevado ante un consejo de guerra.

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