comprensivos. A esto respondemos que, en lo que respecta a la historia, decididamente no nos hemos visto conducidos a deducciones de esa clase a través de formas de constante recurrencia; y al mismo tiempo, para un asunto tan diversificado y cambiante en su naturaleza general, difícilmente podríamos admitir ninguna regla teórica, salvo una fundada en la experiencia. Una guerra dirigida a grandes decisiones no solo es mucho más simple, sino también mucho más acorde con la naturaleza; está más libre de contradicciones, es más objetiva, está más restringida por una ley de necesidad inherente; de ahí que la mente pueda prescribir formas y leyes para ella; pero para una guerra sin una decisión por objeto, esto nos parece mucho más difícil. Incluso los dos principios fundamentales de las teorías estratégicas más tempranas publicadas en nuestros tiempos, la amplitud de la base, en Bülow, y la posición en líneas interiores, en Jomini, si se aplican a la defensa de un teatro de guerra, no se han mostrado en ningún caso absolutos y eficaces. Pero siendo meras formas, es precisamente aquí donde deberían mostrarse más eficaces, porque las formas son siempre más eficaces, siempre adquieren un predominio sobre otros factores del producto, cuanto más se extiende la acción a través del tiempo y del espacio. A pesar de esto, hallamos que no son más que partes particulares del asunto, y ciertamente todo menos ventajas decisivas. Es muy evidente que la naturaleza peculiar de los medios y de las relaciones debe ejercer siempre desde el principio una gran influencia contraria a todos los principios generales. Lo que Daun hizo mediante la extensión y la prudente elección de posiciones, lo hizo el rey manteniendo su ejército siempre concentrado, siempre pegado al enemigo y estando siempre dispuesto a actuar de forma improvisada con todo su ejército. El método de cada general procedía no solo de la naturaleza del ejército que mandaba, sino también de las circunstancias en las
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CAPÍTULO XXX. Defensa de un teatro de guerra (continuación). Cuando no se busca ninguna decisión.
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