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CAPÍTULO XVIII. Defensa de arroyos y ríos

punto de paso. Si, por tanto, no somos lo suficientemente fuertes como para tratar y defender el río como el foso de una fortaleza, un caso para el cual no se requiere ningún nuevo precepto, semejante método de defensa directa de la orilla de un río nos desvía necesariamente del objetivo propuesto. Además de estos principios generales para las posiciones, hemos de considerar: primero, el examen de las peculiaridades especiales del río; segundo, la retirada de todos los medios de paso; tercero, la influencia de cualquier fortaleza situada en el río.

Un río, considerado como línea de defensa, debe tener en los extremos de la línea, a derecha e izquierda, points d’appui, tales como, por ejemplo, el mar o un territorio neutral; o bien deben existir otras causas que imposibiliten al enemigo rebasar la línea de defensa cruzándola más allá de sus extremos. Ahora bien, como tales apoyos en los flancos o tales impedimentos no se encuentran, a no ser a distancias considerables, vemos de inmediato que la defensa de un río debe abarcar una porción considerable de

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