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B. Inundaciones

Ahora todavía nos quedan por considerar las inundaciones. Como medios defensivos y también como fenómenos del mundo natural, indudablemente guardan el mayor parecido con los cenagales.

No son comunes, ciertamente; tal vez Holanda sea el único país de Europa donde constituyen un fenómeno que hace que merezcan atención en relación con nuestro objetivo; pero ese mismo país, debido a las notables campañas de 1672 y 1787, así como a su importante relación en sí misma tanto con Francia como con Alemania, nos obliga a dedicar cierta consideración a este asunto.

El carácter de estas inundaciones holandesas difiere de los pantanos ordinarios y de las tierras bajas húmedas e intransitables en los siguientes aspectos:

  1. El suelo en sí es seco y consiste ya sea en praderas secas o en campos cultivados.
  1. Para fines de riego o de drenaje, una serie de zanjas pequeñas de mayor o menor profundidad y anchura cruzan el país de tal manera que se pueden ver corriendo en líneas en direcciones paralelas.
  1. Canales más grandes, cercados por diques y destinados a la irrigación, el drenaje y el tránsito de embarcaciones, atraviesan el país en todas las direcciones posibles y son de tal tamaño que solo pueden cruzarse por puentes.
  1. El nivel del suelo en todo el distrito sujeto a inundaciones se encuentra perceptiblemente por debajo del nivel del mar y, por consiguiente, por debajo del de los canales.
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