poco habitado. Un ejército de 100.000 hombres no puede sostenerse en cuatrocientas millas cuadradas habitadas por 400.000 personas tan bien como lo haría en cuatrocientas millas cuadradas con una población de 2.000.000 de habitantes, aun suponiendo que el suelo sea igualmente bueno en ambos casos. Además, las carreteras y los medios de transporte fluvial son mucho mejores en los países ricos y ofrecen una mayor variedad; al ser más numerosos, los medios de transporte son más abundantes y las relaciones comerciales, más fáciles y seguras. > En una palabra, hay infinitamente menos dificultad para mantener un ejército en Flandes
La consecuencia es que la guerra, con sus múltiples tentáculos, se instala preferentemente a lo largo de los caminos reales, cerca de ciudades populosas, en los fértiles valles de los grandes ríos o en aquellas costas marinas que están muy frecuentadas.
Esto muestra claramente cómo la subsistencia de las tropas puede ejercer una influencia general en la dirección y la forma de las operaciones militares, así como en la elección del teatro de operaciones y de las líneas de comunicación.
La extensión de esta influencia, qué peso ha de atribuirse a la facilidad o dificultad de aprovisionar a las tropas, todo eso en el cálculo depende en gran medida de la forma en que la guerra deba ser conducida. Si ha de llevarse a cabo en su espíritu real, es decir, con la fuerza desenfrenada que pertenece a su elemento, con un avance constante hacia, o una búsqueda de, el combate y la solución decisiva, entonces el sustento de las tropas, aunque importante, no es más que un asunto secundario;