La vanguardia del centro, si es mucho más fuerte que la de un ala, es decir, si consiste en un cuerpo especial a modo de guardia avanzada, no tiene entonces meramente la misión de una vanguardia destinada a proteger a las tropas situadas en su retaguardia de una sorpresa repentina; opera también en relaciones estratégicas más generales como un cuerpo de ejército lanzado hacia adelante.
Estos son los fines para los cuales puede emplearse un cuerpo de esta naturaleza y, por consiguiente, los que determinan sus deberes en la práctica.
- Para asegurar una resistencia más firme y hacer que el enemigo avance con mayor precaución; en consecuencia, para cumplir las funciones de una vanguardia a mayor escala, siempre que nuestros preparativos requieran tiempo antes de poder llevarse a efecto.
- Si la masa central del ejército es muy grande, poder mantener este cuerpo pesado a cierta distancia del enemigo, mientras seguimos permaneciendo cerca de él con un cuerpo de tropas más móvil.
- Que podamos tener un cuerpo de observación cerca del enemigo, si hay alguna otra razón que requiera que mantengamos la masa principal del ejército a una distancia considerable.
La idea de que unos puestos de observación más débiles, meros cuerpos de guerrilleros, pudieran bastar igualmente para este cometido se desestima de inmediato si reflexionamos sobre lo fácil que sería dispersar a un cuerpo débil y cuán muy limitados son también sus medios de observación en comparación con los de un cuerpo considerable.
- En la persecución del enemigo. Un solo cuerpo como vanguardia, con la mayor parte de la caballería adscrita a él, puede avanzar más rápido, llegando más tarde a su vivac y moviéndose más temprano por la mañana que toda la masa.