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CAPÍTULO XII. Medios estratégicos para utilizar la victoria

Pero por ese motivo este caso tampoco debe contarse entre aquellos en los que, debido a las relaciones generales, al General se le prohíbe proseguir su victoria, pues en su caso nunca se trató de una mera persecución.

La victoria se decidió a las cuatro de la tarde, pero los rusos aún ocupaban la mayor parte del campo de batalla; todavía no estaban dispuestos a ceder el terreno, y si el ataque se hubiera renovado, habrían ofrecido aún una resistencia de lo más decidida, la cual sin duda habría terminado en su completa derrota, pero le habría costado al vencedor mucha más sangre.

Debemos por lo tanto considerar la batalla de Borodino entre aquellas batallas que, como la de Bautzen, quedaron inconclusas.

En Bautzen, el vencido prefirió abandonar el campo antes; en Borodino, el vencedor prefirió conformarse con una media victoria, no porque la decisión pareciera dudosa, sino porque no era lo suficientemente rico como para pagar por la total.

Volviendo ahora a nuestro tema, la deducción de nuestras reflexiones en relación con la primera etapa de la persecución es que la energía volcada en ella determina principalmente el valor de la victoria; que esta persecución es un segundo acto de la victoria, en muchos casos más importante también que el primero, y que la estrategia, al aproximarse aquí a la táctica para recibir de ella la cosecha del éxito, ejerce el primer acto de su autoridad al exigir esta culminación de la victoria.

Pero además, rara vez se observa que los efectos de la victoria se detengan en esta primera persecución; ahora es cuando propiamente comienza la verdadera carrera a la que la victoria imprimió velocidad.

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