El segundo es: cuando un punto menor (como Silesia en el año 1806), a través de un gran número de fortalezas, posee un grado extraordinario de fuerza independiente. Y, sin embargo, Buonaparte trató ese punto con gran desprecio, por cuanto, al tener que dejar un punto así completamente a sus espaldas en la marcha hacia Varsovia, solo destinó 20.000 hombres bajo el mando de su hermano Jerónimo a ese sector.
Si sucede que el golpe en el punto principal, con toda probabilidad, no sacudirá un punto secundario de este tipo, o no lo ha hecho, y si el enemigo aún tiene fuerzas en ese punto, entonces a estas, como un mal necesario, se les debe oponer una fuerza adecuada, porque nadie puede dejar absolutamente abierta su línea de comunicación desde el mismo comienzo.
Pero la prudencia puede ir un paso más allá; puede exigir que el avance hacia el punto principal marche al mismo paso que el de los puntos secundarios, y, por consiguiente, la empresa principal debe retrasarse siempre que los puntos secundarios no