La superficie del agua u otro líquido es siempre esférica, y cuanto mayor es una esfera, menor es su convexidad.
De ahí que el diámetro superior de cualquier vaso en la cima de una montaña forme la base del segmento de una esfera mayor que la que formaría en la base. Esta esfera, al ser mayor, debe (por lo ya dicho) ser menos convexa; o, en otras palabras, la superficie esférica del agua debe quedar menos por encima del borde del vaso y, en consecuencia, este contendrá menos en la cima de una montaña que en la base.
¡Por tanto, el lector es libre de elegir el monte que prefiero en Italia —o en cualquier otro lugar!