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nydus/The Federalist PapersPublic
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FEDERALIST No. 2. Sobre los peligros de la fuerza e influencia extranjeras

Pero si el pueblo en general tenía motivos para confiar en los hombres de aquel Congreso, de los cuales pocos habían sido plenamente probados o eran generalmente conocidos, mayores motivos tiene ahora para respetar el juicio y el consejo de la convención, pues es bien sabido que algunos de los miembros más distinguidos de aquel Congreso, que desde entonces han sido probados y justamente aprobados por su patriotismo y capacidad, y que han envejezido adquiriendo información política, fueron también miembros de esta convención, y aportaron a ella sus conocimientos y experiencia acumulados.

Es digno de notar que no solo el primer Congreso, sino todos los sucesivos, así como la reciente convención, han coincidido invariable y constantemente con el pueblo en pensar que la prosperidad de América dependía de su Unión. Preservarla y perpetuarla fue el gran objetivo del pueblo al formar dicha convención, y es asimismo el gran propósito del plan que la convención les ha aconsejado adoptar.

¿Con qué propiedad, por lo tanto, o con qué buenos propósitos, algunos hombres intentan en este período particular depreciar la importancia de la Unión? ¿O por qué se sugiere que tres o cuatro confederaciones serian mejores que una?

Estoy convencido de que el pueblo siempre ha pensado con acierto sobre este asunto, y que su apego universal y uniforme a la causa de la Unión se basa en razones grandes y de peso, las cuales me esforzaré por desarrollar y explicar en algunos de los próximos artículos.

Los que promueven la idea de sustituir el plan de la convención por varias confederaciones distintas, parece que prevén claramente que el rechazo de aquel pondría la continuidad de la Unión en el mayor peligro. Ese sería sin duda el caso, y deseo sinceramente que todo buen ciudadano prevea con igual claridad que, tan pronto como llegue la disolución de la Unión, América tendrá razones para exclamar, en las palabras del poeta:

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