Para el Independent Journal. Miércoles, 14 de noviembre de 1787
HAMILTON
Al Pueblo del Estado de Nueva York:
LOS tres últimos números de este ensayo han estado dedicados a enumerar los peligros a los que estaríamos expuestos, en un estado de desunión, ante las armas y las artes de las naciones extranjeras. Ahora procederé a delinear peligros de una índole diferente y, tal vez, aún más alarmante: aquellos que con toda probabilidad surgirán de las disensiones entre los propios Estados, y de las facciones y convulsiones domésticas. Algunos de estos ya se han anticipado ligeramente en ciertos casos; pero merecen un examen más detallado y completo.
Muy extraviado en especulaciones utópicas debe de estar un hombre para dudar seriamente de que, si estos Estados llegaran a desunirse por completo o a unirse únicamente en confederaciones parciales, las subdivisiones en las que pudieran quedar fragmentados sostendrían frecuente y violentas luchas entre sí.
Presumir una falta de motivos para tales contiendas como argumento en contra de su existencia, sería olvidar que los hombres son ambiciosos, vindicativos y rapaces.