libertad ideal no libre. Si es cierto que nuestros antepasados se abandonaban a la danza en los momentos más inspirados de sus vidas (misterios religiosos, desfiles militares), entonces eso significa una sola cosa: el instinto de no libertad ha sido característico de la naturaleza humana desde la antigüedad, y nosotros, en nuestra vida de hoy, nosotros solo conscientemente—
Me interrumpieron. La centralita hizo clic. Levacé los ojos— ¡O-90, por supuesto! En medio minuto estará aquí en persona para llevarme a pasear.
¡Querida O-! Siempre me parece que tiene el aspecto de su nombre, O-. Es unos diez centímetros más baja que la Norma Materna reglamentaria. Por lo tanto, parece toda redonda; la O rosada de sus labios está abierta para recibir cada palabra mía. Tiene un hoyuelo redondo y blando en la muñeca. Los niños tienen hoyuelos así. Cuando entró, el volante lógico aún zumbaba en mi cabeza y, siguiendo su inercia, comencé a hablarle de mi nueva fórmula que abarcaba las máquinas, los bailarines y a todos nosotros.
—¡Es maravilloso, verdad! —le pregunté.
—Sí, maravilloso… ¡La primavera! —respondió ella, con una sonrisa rosada.
¿Ves? ¡La primavera! ¡Ella habla de la primavera! ¡Las hembras! … Me quedé callado.
Estábamos abajo en la calle. La avenida estaba atestada. Los días en que el tiempo es tan hermoso, la hora libre vespertina suele ser la hora del paseo suplementario. Como siempre, la gran Torre Musical tocaba con todos sus tubos la Marcha del Estado Único. Los Números, cientos, miles de Números con uniformes azul claro (probablemente un derivado del